Uno se la pasa preguntándose por el sentido de la vida. Esperando ese algo que falta y que nos hará felices. Y tal vez la respuesta, sea que la vida no tiene sentido. Que la vida simplemente se vive.
El Amor es ciego, lo que lleva a muchos a entender por qué frente al amor no razonan, no piensan, no analizan… simplemente lo viven. El enamorado piensa que ese amor es el definitivo, único e irrepetible y que va a perdurar siempre. Sin embargo, es tan sólo el comienzo de un proceso que puede o no acabar en verdadero amor y que dependerá en gran medida del conocimiento y el trato que vaya teniendo de la otra persona, conocer sus gustos, preferencias, objetivos. Encontrar una sonrisa en su rostro, dibujar una mañana o un atardecer, ocultar una lágrima que resbala, esconder nuestras manos al rozarnos sin querer.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
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